Psicología
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boltrok el Mar, 01/07/2008 - 09:27
Hasta hace poquito, existía en televisión un “famoso” programa basado en la aversión al riesgo de los concursantes. El famoso concurso de las cajitas. La voz del supetacañón de turno jugaba con la aversión al riesgo de los concursantes para hacerles tomar la decisión segura (¿equivocada?).
Tengo tres cajas de 100.000€ , 50.000€ y la última contiene un batido de arándanos (valorado en 0,30€) por abrir. Suena el teléfono y me ofrecen 25.000€ por no seguir abriendo cajas ¿Qué hacemos?
Si hablásemos de poker la EV de la jugada sería:
EV = 0,33*100.000 + 0,33*50.000 + 0,34*0,30 (vamos a darle un 0,01 más al batido que, al fin y al cabo, si lo sacas te lo bebes y te quedas como Dios) = 49.500€
Eso es lo que vale abrir la siguiente caja pero nos ofrecen 25.000€ seguros (la mitad de nuestra expectativa aproximadamente) y los pillamos y salimos corriendo (previo pago a Hacienda).
La aversión al riesgo en este caso puede ser comprensible (¿qué supone comparativamente esa cifra para lo que tiene el concursante?) pero, en general, en el poker es mala. Si la padecemos, normalmente, nos hará peores jugadores, ¿por qué?
- a) Nos mantiene en juegos cómodos para nosotros. Muchas veces, preferimos jugar en salas donde los jugadores son mejores o más tight porque nos es más fácil leerlos y, sobre todo, porque tenemos menos varianza. Si bien es cierto que hay salas o mesas que más parecen un frenopático que una mesa de poker, nuestro objetivo debe ser el largo plazo. Y es más que posible que a largo plazo, en esta segunda sala, nuestras BB/100 sean mucho más altas que en la primera.
- b) Jugar a lo segurolas. Tenemos AA en el turn sin posición y en el flop había dos corazones. Apostamos all-in (overbet inmensa) para que nuestro rival no cace su color (en el que correctamente le hemos puesto).
Si queremos sacar tajada de nuestras manos deberemos, muy frecuentemente, “dejar” que nuestro rival persiga sus proyectos pero forzarle a hacerlo fuera de odds. De esta manera maximizamos nuestras manos y hablando de maximizar…. Sigue leyendo »
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boltrok el Mar, 24/06/2008 - 10:02
Hace un tiempo, estaba leyendo “The poker mindset” de Ian Taylor y Matthew Hilger, libro de cabecera para temas psicológicos, en cuanto a poker se refiere (en mi opinión mucho mejor que los del Dr. Schoonmaker). En un punto del libro, se analizan los tipos de tilt, sus consecuencias, etc. Sin duda, muy interesante, pero mi sorpresa fue cuando comencé a sentirme identificado, según iba leyendo, con la descripción de uno de los tipos de tilt.
¿Qué es el tilt? Para los autores del libro, tilt es “todo aquello que nos hace jugar por debajo de nuestro nivel”. Paraos un poco a pensar en esta definición porque tiene tela. En primer lugar, deberíamos conocer de manera objetiva cual es nuestro nivel real de juego. Se puede establecer por comparación con otros jugadores, en los foros, etc y ,no precisamente por los resultados, sino por las manos que cada uno aporta para analizar y la manera de hacerlo. Autocrítica y sinceridad. Suele ser más sencillo detectar cuando estamos jugando por debajo de nuestro nivel, tanto por lo resultados, como por una repentina iluminación que nos asalta durante la sesión y que hace que se forme en nuestra cabeza la sutil pregunta “¿Pero, qué coño estoy haciendo? (normalmente la pregunta se forma tras perder dos grandes botes con errores de principiante).
Volviendo al tema…¿Qué tipo de tilt me sorprendió? En el libro, lo denominan “formulaic tilt” y yo lo he traducido como “tilt prosaico”. Prosaico por lo común y rutinario que puede llegar a ser. Voy a tratar de explicar, en mi propio caso, en que consiste este tilt.
La mayoría de jugadores on-line jugamos varias mesas a la vez y tenemos nuestras rutinas en cuanto a horarios, etc. Es algo normal, ya que nos queremos tomar el poker con un cierto grado de seriedad y, al fin y al cabo, es lo que hace todo el mundo ¿no? El tilt prosaico se produce cuando te sientas a jugar y pones el piloto automático, sin fijarte demasiado. Juegas “como el libro” (lo que habría que ver es, qué libro es el de algunos, porque yo a veces juego como “El Capitán Trueno”). Sigue leyendo »
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“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”.
San Agustín.
Un concepto que, en principio, no plantea debate, es que el jugador de póquer hace de la individualidad parte de su definición. De hecho, uno de los secretos del éxito para que nuestro respectivos bankrolles se multipliquen es diseñar una personalidad polifacética en las mesas, que resulte difícil de desentrañar para nuestros rivales y, al tiempo, conocer toda la información a nuestro alcance de las individualidades que tenemos enfrente.
En los niveles más bajos del juego ese método de investigación del rival se antoja poco fructífero, por la masiva entrada y salida de individualidades, por el escaso recorrido de muchas de ellas y porque ese posicionamiento mismo en los estratos inferiores de la pirámide del póquer ofrece poca información aprovechable, ya que el juego queda representado por movimientos poco sofisticados y carentes de contenido digno de ser almacenado en nuestro cerebro.
El jugador microlimitero es una suerte de autómata, de lectura simplista en su juego, empeñado tan solo en demostrar, con pocos recursos aún, que su “yo” merece lugares más cualificados y que el “yo” villano es muy inferior como para resultar una competencia válida.
Es en los niveles más altos donde el bagaje acumulado para llegar a ellos con solvencia propicia la consideración por aspectos como el respeto y el análisis del rival y el autoconocimiento, las dos caras de la moneda que forjan una individualidad con visos de éxito.
No cabe duda de que, por esencia, el póquer adquiere marca de identidad, al contrario que otros juegos de naipes en que se juega por parejas o incluso por grupos mayores, como un enfrentamiento de individualidades en pos de derribar la resistencia del resto, ya sea mermando el bank puesto en juego en las mesas cuando de cash games hablamos o bien tratando de engordar nuestros stacks de fichas de inicio devorando los stacks ajenos en las modalidades de torneo o Sit and Go. Sigue leyendo »
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Reza una máxima, de autor desconocido, que “la paciencia y la templanza son una sabiduría, el que sabe esperar siempre gana y los arrebatados ya están vencidos, antes de haber iniciado la carrera”.
Dicha cita, sin saberlo a bien seguro su autor, es absolutamente trasladable al mundo del póquer y debiera ser un fundamento de cabecera para poner en oportuno cartel recriminatorio al lado de nuestro ordenador cuando iniciamos nuestras sesiones de juego “on line”.
El panorama actual que divisamos en las distintas salas donde transitamos, con mayor o menor fortuna, durante muchas horas al día, ha dejado de ser un coto privado de incipientes jugadores que descubren, inquietos, los misterios y encantos del póquer para convertirse, irremisiblemente, en lugar de reunión de miles de avezados jugadores deseosos de incrementar su bankroll sin reparar en medios para ello.
Y esos medios, a día de hoy, están al alcance de todos, en forma de instrumental nutrido presto para diseccionar hasta la extenuación los conceptos matemáticos, estadísticos, probabilísticos y psicológicos que se esconden detrás de una correcta interpretación de las modalidades de juego con las que nos enfrentamos en cada jornada.
Partiendo de tales premisas inequívocas y de una tendencia clara a la progresión en esas técnicas auxiliares, las fuerzas se igualan y el paso por el territorio que conforman los distintos niveles de juego se hace cada vez más escabroso y de difícil superación, por lo que un jugador que desee ser ganador a corto plazo (o a largo plazo) no puede permitirse, de ninguna manera, obviar el contenido de esa máxima con la que hemos empezado esta reflexión.
Si las fuerzas están igualadas en la lucha, no podemos caer en errores “externos” que nos hagan combatir en desigualdad de condiciones. Y por muy pertrechadas que tengamos las trincheras y por bien afinadas que tengamos nuestras armas, una espesa sombra se cierne inquietante sobre nosotros, dispuesta a convertirse en protagonista no invitada al juego al menor descuido: señores, el estado “on tilt” sobrevuela las mesas, con las aviesas intenciones de desmontar todo el andamiaje que hemos compuesto para ser regularmente ganadores.
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gust77 el Mié, 26/03/2008 - 08:16
Barry Carter publicó ayer en PokerNews un interesante artículo titulado Póquer Online; ¿eres adicto? en el que hace referencia a otro publicado en el períodico británico The Observer por el Dr. Jerald Block, donde este presitigioso psiquiatra señala que la adicción a Internet es un grave problema de salud pública que debe ser reconocido como un trastorno clínico.
De allí a la extrapolación al póquer online -que actualmente está en un estado de intenso escrutinio y escepticismo; y con constantes temas de seguridad, trampas, y fraudes, que son básicas de la situación actual- hay un solo paso, según Carter: "Una de las preocupaciones que a menudo va de la mano con el póquer online es el de la adicción a Internet. Esta vez no tanto el tema de la 'adicción a los juegos de azar', sino a la adicción de estar conectado durante largos períodos de tiempo."
El juego, las apuestas, la pornografía, el correo electrónico y el chateo han sido todos identificados por Block como causa de un desorden compulsivo-impulsivo. Según el psiquiatra, la adicción a Internet (hay quienes opinan que es sólo un mito) tiene cuatro componentes principales:
- Uso excesivo, a menudo asociado con una pérdida del sentido del tiempo, o abandono de las conductas básicas;
- Retraimiento, incluyendo sentimientos de ira, tensión, y/o depresión cuando el ordenador es inaccesible;
- Necesidad de mejores ordenadores, más software, o más horas de uso;
- Repercusiones negativas, incluyendo discusiones, mentiras, logros escasos y pobres, aislamiento social, y fatiga.
Aunque el póquer online no fue mencionado específicamente en ninguno de los ejemplos -continúa Carter-, está implícito en todo el escrito, y parece ser el principal candidato para generar adicción a Internet. "Por ejemplo, conozco jugadores que ganan carreras de rake jugando 10.000 manos al día, que es más de lo que muchos juegan en varios meses. Todo el mundo sabe de un jugador que ha sido acusado de ser un 'bot' a causa de la excesiva cantidad de tiempo que dedica a jugar online." Sigue leyendo »
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gust77 el Mié, 13/02/2008 - 09:24
Hace poco participé en un torneo televisado donde observé a muchos jugadores perder totalmente el enfoque en el juego. Intentaban deshacerse de un jugador en particular en la mesa o hacían movimientos imprudentes y desatinados, fanfarroneando frente a las cámaras. En todos los casos, estos jugadores estaban cometiendo el mismo error: dejar a su Ego interponerse en el camino del juego.
Mientras que la mayoría de los jugadores nunca van a tener la chance de poder desplumar a un profesional famoso, o de presumir con movimientos extravagantes frente a una cámara de televisión; demasiadas personas permiten que el ego les impida jugar un póquer sólido. Una vez que esto ocurre, pierden de vista sus objetivos a largo plazo y comienzan a jugar con propósitos muy diferentes a ganar.
Entonces, ¿cómo mantienes tu ego bajo control en la mesa? Recomiendo que empieces por identificar las situaciones que pueden sacarte fuera de tu juego, y luego aprender a manejarlas; o, mejor aún, evitarlas completamente. Para darte una idea, he destacado tres situaciones muy comunes con las que me he cruzado a través de los años:
El duelo de rencores: En mi experiencia, esta es una de las situaciones más frecuentes en la mesa y, con práctica, es también una de las más fáciles de evitar. Muy a menudo, un jugador intentará dar un buen golpe contra otro que piensa que le ha costado fichas. En lugar de dejarlo atrás y tomarlo por lo que es -una única mano de una partida o torneo- el jugador afectado, dolido, entra en tilt y enfoca su juego en contraatacar a su nuevo "enemigo" como si estuvieran en una partida mano a mano. Sigue leyendo »
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gust77 el Lun, 28/01/2008 - 08:30
Hace un par de años escribí un artículo donde hablaba sobre la importancia que tiene aprender a controlar las emociones en la mesa de póquer. Desde entonces, he tenido tiempo de refinar mi posición con respecto a este tema, especialmente cuando se trata del Tilt.
Para empezar, y aunque es obvio, debo decirlo: el Tilt nos sucede a todos. De hecho, me animo a decir que es una de las palabras o conceptos más temidos en póquer. Pero, ¿qué lo causa? Bien, eso es diferente en cada uno. Para algunas personas, es una mala racha de cartas o tener mala suerte continuamente mientras tus oponentes ligan los únicos dos o tres outs milagrosos en el river. Para otras, es jugar pobremente por un largo período de tiempo.
Cualquiera sea la causa, la realidad para la mayoría de los jugadores es que una vez que han entrado en Tilt se acabó la partida y su juego sufre. Terminan jugando las cartas equivocadas en la situación equivocada, en el momento equivocado, y perdiendo un montón de fichas. Para algunos jugadores este puede ser el principio de un círculo vicioso que les acaba destruyendo tanto la confianza en sí mismos como el bankroll.
Saber qué causa el Tilt es una cosa, pero la pregunta importante es: ¿Qué es el Tilt? Personalmente pienso que es una reacción química cerebral, similar a la reacción primitiva que ocurre cuando estamos en peligro, codificada en nuestro ADN, semejante a si estuviéramos siendo perseguidos en la jungla hace miles de años. En este caso, en lugar de ser perseguidos por algún animal salvaje, quienes están intentando cazarnos son los demás jugadores, procurando eliminarnos con otra golpiza. Sigue leyendo »
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gust77 el Lun, 14/01/2008 - 12:09
No hay duda que el juego de póquer contiene un elemento de azar. Cada vez que arriesgas algo de valor cuando el resultado del evento es incierto, lo dejas al azar. Pero desde cierto punto de vista el póquer es exactamente lo opuesto al juego de azar, porque está completamente basado en tomar decisiones inteligentes. Está basado en Control.
El juego de azar, en su forma más pura (comprando un billete de lotería o apostando en un número de la ruleta) es renunciar deliberadamente al control sobre ese dinero y dejar el resultado en manos del destino. Si es tu día, si los dioses lo permiten, tendrás suerte. En póquer, por otro lado, procuras dejar lo menos posible al azar.
Entonces, ¿Cómo logras control en un torneo de póquer?... ¿Evitando el riesgo?... ¿Jugando solamente cartas fuertes?... ¿Jugando únicamente manos servidas?... Por supuesto que no.
Si te sientas y esperas por manos buenas a lo largo de todo un torneo, como un jugador de ruleta esperando su número favorito, entonces sí, dejas el resultado en manos del azar. La gran paradoja del torneo de póquer es que, a fin de mantener el control, entre otras cosas, debes elegir el momento correcto para arriesgarte.
Si vas a 120 km/h en la carretera y conduces a un par de metros del coche en frente tuyo, aunque fueras el mejor conductor del mundo estás fuera de control, porque si el coche de delante frena repentinamente, no puedes evitar estrellarte. Y así mismo ocurre con un stack de fichas que es demasiado bajo como para que tu oponente se tire ante un reraise. Cada vez que cualquiera de tus oponentes pise el freno, tu stack de fichas se va a desmoronar – cuando ellos elijan – y necesitarás mucha suerte para sobrevivir. Sigue leyendo »
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