Póquer. ¿Trabajo o pasatiempo? Complicado de decir. Yo me paso bien jugando, pero si me pusiera en serio con ellos quizás pudiera darme un sueldo. Un sueldo “relativamente” estable. Pero no todo el mundo es capaz de entender esto.
Podria escribir algo sobre este asunto, pero he visto tratado el tema en un libro que acabo de leer, y no he podido resistir la tentación de mostrarlo aquí. No es ningún libro de Sklansky, o de un articulista de CardPlayer. Se trata de “Tiempo desarticulado” de Philip K Dick.
El protagonista no juega precisamente al póquer. Bueno, lo hace con sus amigos de vez en cuando. Pero se gana la vida de otro modo mucho más curioso, pero análogo para el caso que nos ocupa. Leedlo y decidme si no nos habéis visto reflejados.
-No te atiborres de esa comida italiana -le dijo Ragle a Vic-. Es demasiado sustanciosa. Un montón de pasta y especias. y ya sabes el efecto que eso te produce.
Black terció:
-Sí, estás perdiendo la cintura, Victor.
Bromeando, Ragle dijo:
-Bueno, ¿qué esperas de un pájaro que trabaja en una tienda de alimentación?
Eso pareció irritar a Vic. Miró colérico a Ragle y murmuró:
-Al menos es un verdadero empleo.
-¿Con lo cual quieres decir...? -dijo Ragle. Pero sabía perfectamente lo que Vic quería decir. Al menos era un empleo asalariado, al que se dirigía cada mañana y del que volvía cada tarde a casa. No algo que se hiciera en el salón. No una pérdida de tiempo con algo publicado diariamente en el periódico... como un niño, había dicho Vic un día durante un altercado que habían tenido. Despachar por correo tapas de cajas de cereales con diez centavos para recibir a cambio la Insignia del Descifrador Mágico.
-No me avergüenzo de trabajar en un supermercado -dijo Vic, encogiéndose de hombros.
-No fue eso lo que quisiste decir -dijo Ragle. Por alguna razón oscura saboreaba esos insultos dirigidos a su dedicación al concurso de la Gazette. Probablemente a causa de cierto sentido de culpabilidad interno por malgastar su tiempo y energía, un deseo de ser castigado. Para poder así continuar. Mejor tener una fuente externa de reproches que sentir las profundas mordeduras internas de la duda y la autoacusación.
Y además le proporcionaba la satisfacción de que sus formularios diarios le procuraban un ingreso neto mayor que la esclavitud a la que estaba sometido Vic en el supermercado. Y él no tenía que perder tiempo yendo al centro comercial en autobús.
Acercándose a él, Bill Black se agachó, retiró una silla y dijo:
-Me pregunto si has visto esto, Ragle. -Desplegó de manera confidencial un ejemplar de la Gazette del día. Casi con reverencia lo abrió en la página catorce. Allí, en lo alto, había una fila de fotografías de hombres y mujeres. En el medio estaba la fotografía de Ragle Gumm y, debajo, la leyenda:
Ganador absoluto en el concurso «¿Dónde estará la próxima vez el hombrecito verde?», Ragle Gumm, campeón desde hace dos años consecutivos, récord de todos los tiempos.
(…)
- Escucha, Ragle -dijo Black-. Estás haciendo un dineral con este dichoso concurso del «hombrecito verde», ¿no es así? -Una envidia desenfrenada se le traslucía en la cara-. Le dedicas un par de horas y consigues la paga de una semana.
Con ironía, Ragle dijo:
-Una cama verdaderamente blanda.
-No, sé que te dedicas a ello Con mucho empeño -dijo Black-. Pero es un trabajo creativo; eres tu propio patrón. No puedes llamarlo «trabajo», como si trabajaras sentado ante un escritorio en algún sitio.
- Trabajo sentado ante un escritorio -dijo Ragle. -Pero -insistió Black-, se parece más a un hobby. No lo digo con intención de devaluarlo. Se puede trabajar más duro en un hobby que en una oficina. Lo sé, cuando estoy en el garaje con la sierra eléctrica, sudo la gota gorda. Pero. . . hay una diferencia. -Volviéndose hacia Vic, dijo-: Sabes a qué me refiero. No es un trabajo servil. Es lo que dije: un trabajo creativo.
-Nunca lo había considerado desde ese punto de vista -respondió Vic.
-¿No crees que lo que está haciendo Ragle es creativo? -preguntó Black.
-No. No necesariamente -dijo Vic.
-¿Qué nombre le das entonces al hecho de que un hombre cree su propio futuro con sus propios esfuerzos? -Sencillamente pienso -dijo Vic- que Ragle tiene la habilidad de adivinar acertadamente una vez tras otra. -jAdivinar! -dijo Ragle sintiéndose insultado-. ¿Puedes decir eso después de haberme visto investigar tanto? ¿Revisar los formularios anteriores? -A él le parecía que lo último que podía llamarse a su actividad era «adivinación». Si lo fuera, todo lo que tendría que hacer era meramente sentarse delante del formulario, acercar los ojos, hacer revolotear la mano y dejarla caer sobre uno de los cuadrados entre los demás. Marcarlo luego y despacharlo por correo. Y esperar los resultados-. ¿Adivinas cuando rellenas el formulario del impuesto sobre la renta? -Ésa era su analogía favorita del trabajo que dedicaba al concurso-. Tú sólo tienes que hacerlo una vez al año; yo lo hago todos los días. -A Bill Black le dijo-: Imagina que tuvieras que rellenar un formulario de renta cada día. Es lo mismo. Revisas los viejos formularios; conservas los registros, toneladas de ellos cada día. Y no se adivina nada. Es algo exacto. Cifras. Sumas y restas. Gráficos. Hubo silencio.
-Pero tú disfrutas haciéndolo, ¿no es así? -dijo Black finalmente.
-Supongo que sí -dijo él.
-¿Por qué no me enseñas a hacerlo? -preguntó Black tenso.
-No -dijo él.
Si os ha gustado tanto como a mi el artículo de Fikker, y queréis saber más sobre sus aventuras, os recomiendo que os paséis por su propio blog Fikerpoker.
Esta anotación fue publicada en Póquer Red el Martes 7 de Junio de 2005 por fikker . Fue archivada en la(s) categoría(s) de Artículos, Otras cosas. Si te ha interesado te animamos a suscribirte a todas las novedades de la web bien por rss o por correo electrónico.
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Sensacional Fikker! La verdad es que sí que me veo reflejado pues no creo que nunca pueda tener un trabajo 'servil'. Desde que comencé en Internet me he ido labrando mi propio destino, y ahora mismo pensar en trabajar a las ordenes de alguien ni se me pasa por la cabeza. Eso sí, quizás no consiga vivir del póquer como jugador, pues mi salud mental se resiente cada vez que me siento en una mesa, y la verdad, no creo q me merezca la pena el sufrimiento, pero haré todo lo posible por conseguirlo con mis páginas que es con lo que disfruto, proporcionando servicios e información a los jugadores. Un saludo y gracias por compartir el post con nosotros. Es francamente genial.
Es un artículo interesante, de los que te hacen pensar que ojalá pueda llegar a ser como el de la historia y no tener que trabajar nunca para nadie. ¿Quién no tiene ese sueño? Gran artículo fikker :D
Desde luego las similitudes con la vida y los pensamientos de un jugador de poker son muy claros. Yo he tenido ese tipo de reflexiones, d pensar que no estoy haciendo nada util para la sociedad .... y luego pienso q mejor eso k acabar currando para otro y q me tomen el pelo :).
Yo os aseguro que ganarse la vida jugando al poker es exactamente asi. Aunque las malas rachas ponen a prueba tu estabilidad mental y la confianza que tiene uno consigo mismo. Muy buena pagina y muy buen articulo.
No puedo leer el articulo entero, acaba con "un sueldo. Un sueldo “relativamente ", ayuda, me interesa mucho!!
Hola, llevas razón. Esta noche mismo lo corrijo.
Un saludo, Simón!
Ya está corregido. Un saludo!
Perfecto, muchas gracias.
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