Sobre los tells
En los últimos tiempos han surgido en foros y blogs una serie de polémicas un poco absurdas sobre la relación del póquer con los tells. Mi idea, como la de muchos otros de mi 'cuerda', es que su importancia para el juego es practicamente nula. Así que lo que voy a hacer es argumentarlo y razonar sobre ello. Si después de todo estoy equivocado, agradeceré enormemente a cualquiera que me saque de mi error.
- Internet ha demostrado claramente que, por muy importante que sean los tells en vivo -que podrían serlo-, eso no es lo que determina la ventaja, o al menos toda la ventaja, de un jugador de póquer sobre otro. Entonces, si los tells dan ventaja a un jugador sobre otro: ¿Qué porcentaje de ventaja le dan? Aquí depende mucho de todo. Creo que en el caso de un jugador profesional contra un turista borracho, mucha. Aún así, siempre será menos que la de cualquier leak en el juego del turista. No nos engañemos: debe estar muy bien saber que alguien manosea mucho sus cartas cuando no son buenas: pero si juega un 70% de su rango desde early seguro que si le ganamos no es sólo por eso.
Pero entre dos jugadores profesionales eso es ridículo. Cualquiera que se haya jugado una cantidad razobable de dinero sabe ocultar sus tells e inducir tells falsos. Es de sentido común. Nadie se sabe toda la teoría del póquer y luego va ráscandose la frente siempre, y solamente si, le reparten AA o KK; eso es absurdo y no pasa nunca. Es mucho, pero muchísimo más probable, que nos veamos inducidos a pensar que un oponente tiene JJ por un fallo en el monto de su apuesta preflop que porque le de un tic nervioso. Y aún así, todos sabemos que poner a un rival en una sola mano suele ser bastante poco razobable.
Otra cosa es que sea verdad que los tells existen. Seguramente muchos jugadores han acertado detectando tells y muchos obtiene una pequeña fracción de edge por eso. Pero pretender que esto es lo determinante del póquer entre jugadores profesionales me parece más propio de la ciencia ficción que de otra cosa. Sigue leyendo »
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Nota de Simón: Ayer descubrí 





